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Estimados espectadores:
Ustedes, más bien, todos nosotros, estamos viviendo en un gran tiempo en esta Tierra. A más de uno le sorprenderá esta afirmación en vista del espectáculo de este mundo con sus turbulencias y catástrofes, y preguntará incrédulo: ¿un gran tiempo?, ¿cómo es posible?
Los cristianos originarios irán informando en una serie de programas sobre lo grandioso que se está formando y ampliando en silencio, lejos de los acontecimientos del escenario de este mundo. Pues nos encontramos en medio de un gran cambio de era, que da paso al tiempo del Espíritu, al tiempo de la paz, de la unidad y del amor a Dios y al prójimo.
El Fundamento
La visión de la unidad entre el hombre, la naturaleza y los animales.
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Hace ya miles de años que fue anunciado:
Serán vecinos el lobo y el
cordero, y el leopardo se
echará con el cabrito.
El novillo y el cachorro
pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.
La vaca y la osa pacerán,
juntas acostarán sus crías, el león como los bueyes, comerá paja.
Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en
la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. |
Esa gran visión, la visión del Reino de Paz, de la unidad del hombre, la naturaleza y los animales, ya la dio el profeta Isaías hace aproximadamente 3000 años. Ahora ha llegado el tiempo en el que se forma el Reino de Paz. Es el lugar, en el que Dios anunció a través de Isaías:
Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahvé, como cubren las aguas del mar.
Dios también dijo a los hombres a través de Isaías:
El cielo es Mi trono y la Tierra el escabel para Mis pies.
En la actualidad vivimos un gran cambio de era, en el que la Tierra ya no sólo ha de ser el escabel para los pies de Dios, sino que el Eterno quiere poner Sus pies directamente sobre la Tierra. Se está formando aquello que el vidente de Patmos anunció para la Nueva Jerusalén: El trono de Dios y de Su hijo bajan del Cielo a la Tierra.
La Nueva Jerusalén es el Reino de Paz de Jesucristo, por cuya venida vienen rezando los cristianos desde hace 2000 años en el Padrenuestro:
«Venga a nosotros Tu Reino. Hágase Tu voluntad.»
Los cristianos originarios de hoy en todo el mundo aspiran más y más a poner por obra la voluntad de Dios, para que se cumpla lo que corresponde a Su orden, a Su voluntad, a Su Ley santa. En la consciencia de lo absoluto, en la consciencia de la vida cósmica, que es y será siempre eterna, ya hoy dicen: «Tu Reino viene. Tu voluntad se hace».
Dios desea que se cumpla Su voluntad y que Su reino venga a esta Tierra. Por ello actualmente se está formando –bajo la conducción de la palabra profética espiritual– la tierra pacífica, el fundamento para el Reino de Paz de Jesucristo. Sobre esto informamos en el
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